Librería especializada en cultura del libro, edición y mundo editorial
En La perrera, Gustavo Barco reconstruye una infancia y una adolescencia atravesadas por el barrio, la familia y la memoria. A través de once relatos, la voz de Gusty nos lleva a la ex Villa Piolín de Villa Soldati —actual barrio Charrúa— durante las décadas de 1970 y 1980, en un mundo marcado por la inmigración boliviana y por una comunidad que construye su identidad en medio de la adversidad.
El barrio aparece como mucho más que un escenario. Es un territorio de recuerdos, vínculos, juegos, conflictos, celebraciones y pérdidas. Las historias familiares, las creencias heredadas y las experiencias de quienes llegaron desde Bolivia se mezclan con la vida cotidiana de Buenos Aires y construyen una identidad atravesada por distintas culturas.
Barco trabaja en una zona cercana a la crónica y la ficción, recuperando escenas pequeñas que permiten comprender una experiencia colectiva más amplia. Un incendio, un partido de fútbol, una comida familiar o una historia contada por una abuela pueden convertirse en el punto de partida para hablar de la memoria, la pertenencia y aquello que se transmite de una generación a otra.
La historia familiar ocupa un lugar central: detrás de la infancia del narrador también aparece el recorrido de sus padres y abuelos, y especialmente la experiencia migrante de una generación que dejó Oruro para construir una vida en Soldati. Así, el libro convierte la memoria personal en una forma de recuperar una historia social pocas veces contada desde adentro.
La perrera es una obra sobre memoria, identidad, inmigración, infancia y pertenencia, pero también sobre la capacidad de una comunidad para sostener sus tradiciones, sus vínculos y sus sueños. Una lectura especialmente recomendable para quienes se interesan por la literatura argentina contemporánea, la narrativa de barrios, la crónica y las historias de migración.
$28.900,00
En La perrera, Gustavo Barco reconstruye una infancia y una adolescencia atravesadas por el barrio, la familia y la memoria. A través de once relatos, la voz de Gusty nos lleva a la ex Villa Piolín de Villa Soldati —actual barrio Charrúa— durante las décadas de 1970 y 1980, en un mundo marcado por la inmigración boliviana y por una comunidad que construye su identidad en medio de la adversidad.
El barrio aparece como mucho más que un escenario. Es un territorio de recuerdos, vínculos, juegos, conflictos, celebraciones y pérdidas. Las historias familiares, las creencias heredadas y las experiencias de quienes llegaron desde Bolivia se mezclan con la vida cotidiana de Buenos Aires y construyen una identidad atravesada por distintas culturas.
Barco trabaja en una zona cercana a la crónica y la ficción, recuperando escenas pequeñas que permiten comprender una experiencia colectiva más amplia. Un incendio, un partido de fútbol, una comida familiar o una historia contada por una abuela pueden convertirse en el punto de partida para hablar de la memoria, la pertenencia y aquello que se transmite de una generación a otra.
La historia familiar ocupa un lugar central: detrás de la infancia del narrador también aparece el recorrido de sus padres y abuelos, y especialmente la experiencia migrante de una generación que dejó Oruro para construir una vida en Soldati. Así, el libro convierte la memoria personal en una forma de recuperar una historia social pocas veces contada desde adentro.
La perrera es una obra sobre memoria, identidad, inmigración, infancia y pertenencia, pero también sobre la capacidad de una comunidad para sostener sus tradiciones, sus vínculos y sus sueños. Una lectura especialmente recomendable para quienes se interesan por la literatura argentina contemporánea, la narrativa de barrios, la crónica y las historias de migración.